• Familias desocupadas.
• Convivencia en condición de hacinamiento: el promedio de integrantes es de 6 a 8 personas por vivienda de uno o dos ambientes.
• Exposición a los riesgos propios del incumplimiento de las normas mínimas de seguridad: construcciones inestables, utilización de materiales inflamables, ausencia de instalaciones eléctricas confiables.
• Necesidades sanitarias básicas no cubiertas: la carencia de agua potable y cloacas propicia un alto grado de vulnerabilidad ante diferentes enfermedades bronquiales y dermatológicas, entre otras.